
La naturaleza no es un acto de incapacidades con dominios netos.
El hombre es el mayor y mejor enemigo de la naturaleza, sin importarle las consecuencias de su entorno, y el de sus futuras generaciones.
Pagando la naturaleza con el último centavo de su ingratitud, todo ello es por su egoísmo y avaricia sin frenos ni escrúpulos.
El pensamiento humano ya no se basa de su desarrollo, se está profundizando en el punto de la fosa de las marianas, sin la protección necesaria y es cierto que las siguientes maniobras llegarán a un punto sin retorno.
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